Trata de personas, una forma de esclavitud moderna

Trata de personas, una forma de esclavitud moderna

La trata de personas constituye uno de los flagelos más atroces de la actualidad. Es una forma de esclavitud moderna, que afecta la vida de millones de personas en todo el mundo, violenta los Derechos Humanos y degrada la dignidad de los seres humanos, cosificándolos y disponiendo libremente de sus cuerpos. Las víctimas son expuestas a situaciones impensables y denigrantes que incluyen la explotación sexual, la explotación laboral, la servidumbre doméstica, los matrimonios forzados, la mendicidad, así como la extracción de órganos, entre tantas otras formas inhumanas de abusos.

Según el informe: “Estimaciones mundiales de la esclavitud moderna: trabajo forzoso y matrimonios forzosos”, de la Fundación Walk Free, en conjunto con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el 71% de las víctimas son mujeres y niñas, y 1 de cada 4 víctimas son niñas y niños.

Actualmente, en las sociedades expulsivas en las que vivimos, la trata de personas maximiza sus ganancias a través de la explotación de los más vulnerables, de los que están más expuestos. Este año, la ONU hizo un llamado de atención bajo el lema: “La respuesta a la trata de niños y jóvenes”. Con esta consigna, se busca enfatizar las acciones necesarias para la protección y la garantía de la justicia para los niños, niñas y adolescentes víctimas. A su vez, este año la Fundación para la Democracia ha decidido sumarse a la campaña Corazón Azul, de las Naciones Unidas, apoyando esta iniciativa, solidarizándonos con las víctimas de este delito.

“La respuesta a la trata de niños y jóvenes”, es la consigna que llama a la acción este 2018.

La trata de personas es el tercer negocio más rentable del crimen organizado transnacional, por detrás del tráfico de drogas y de armas. Días atrás, la Fundación Walk Free, con la que trabajamos activamente desde Fundación para la Democracia Internacional, presentó en Naciones Unidas el índice Global de Esclavitud 2018. El mismo demuestra que Venezuela junto a Haití son los países con mayor incidencia de esclavitud moderna en América Latina. Con una tasa de 5,6 por cada 1.000 habitantes, en el país gobernado actualmente por Nicolás Maduro y una proporción similar en Haití. Estimando que casi dos millones de personas en la región de las Américas en 2016 se encontraba en situación de esclavitud.

El mismo informe revela que 1 de cada 800 personas en Estados Unidos “vive en la esclavitud moderna” y que en 2016 más de 40 millones de personas alrededor del mundo fueron víctimas de trabajo forzado, explotación sexual y servidumbre.

Según las cifras reveladas por el documento de Walk Free, los países con el mayor número estimado de personas en esclavitud moderna son la India, con casi 8 millones, seguido por China, Pakistán, Corea del Norte, Nigeria e Irán. Además, Corea del Norte tiene la mayor proporción de esclavitud moderna del mundo: 1 de cada 10 personas son obligadas a trabajar. Finalmente, su gobierno también presenta la respuesta más débil para contrarrestar esta problemática.

En 2016 más de 40 millones de personas en el mundo fueron víctimas de esclavitud, trabajo forzado, explotación sexual y servidumbre.

Los bienes materiales son un impulsor clave de la esclavitud moderna a nivel mundial. Los bienes electrónicos (computadoras portátiles, de escritorio y teléfonos móviles) por los minerales necesarios para su fabricación como el cobalto y el litio, así como las condiciones infrahumanas en muchas fábricas de producción, exhiben altas posibilidades de generarla. También lo hacen las prendas de vestir, la pesca, la cosecha de cacao y la extracción de madera.

Alineados con la lucha contra este flagelo que vive una proporción importante de la población mundial, desde nuestra Fundación impulsamos el Programa Libres, un conjunto de Acciones contra la Esclavitud Contemporánea. A través de un convenio de cooperación institucional firmado por el presidente de Fundación para la Democracia Internacional, Guillermo Whpei, con los rectores de diferentes universidades argentinas se desarrolla esta iniciativa. Las instituciones se comprometen a adquirir productos “libres de trabajo esclavo”, realizar estudios sobre la problemática, incluir a la temática en los planes de estudio de las carreras, establecer una certificación para calificar proveedores y realizar acciones de comunicación para concienciar al conjunto de la sociedad. El consumo responsable juega un rol imprescindible en el combate para terminar de una vez por toda con esta abominable forma de violación sistemática a los Derechos Humanos.

Según un informe de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), desde mediados de 2015 se recibieron 5.238 denuncias en todo el territorio argentino, de las cuales alrededor del 40% fueron por trata sexual.

Las campañas y Programas de visibilización, buscan reducir la vulnerabilidad de las potenciales víctimas al hacer que la población se entere, conozca y participe en las acciones de prevención del delito. Es por ello que desde la Fundación para la Democracia Internacional procuramos no sólo visibilizar este flagelo, sino que también pretendemos que la sociedad civil de el paso y se anime a involucrarse activamente. La participación masiva de la ciudadanía cumple un papel central para la erradicación de esta problemática. Hablar de aquellos temas que determinados sectores prefieren callar, tocar estos temas incómodos, generar espacios de debate, crear información veraz y confiable son todas herramientas indispensables para seguir avanzando por un mundo más justo, menos violento y sin trata de personas. Sumate.

Libres, es la iniciativa de Fundación para la Democracia Internacional que desarrolla un conjunto de acciones contra la esclavitud contemporánea.