Entre el trabajo y la educación infantil

Entre el trabajo y la educación infantil

El trabajo infantil es definido como toda aquella actividad laboral que aleje al niño del desarrollo de esa etapa de su vida en lo físico y mental que la caracteriza (Mazzarella, 2013). Se ha definido también, como toda actividad laboral que, física, mental, social o moralmente perjudica al niño, privándolo de sus derechos, incluida la educación. Según la legislación vigente, se encuentra prohibido todo trabajo que ejerce cualquier niño menor de 16 años, dado que, es la edad de término de su escolarización obligatoria. Hay excepciones, como cuando el niño trabaja entre los 14 y 16 años en una empresa donde el titular son sus padres o tutores y con un límite horario semanal (OIT, 2018).

Argentina, finalizó 2017 con 44,27 millones de habitantes, con 7,29 millones de niños entre los 5 y 14 años y 3,47 millones entre los 15 y 18 años. De todos ellos, según informes del Ministerio de Trabajo de la Nación, el 9,4% (aproximadamente un millón) de niños entre 5 y 15 años se encuentran trabajando (EANNA, 2017).

De este porcentaje, el 3,4% se dedica a una actividad laboral económica (que genera bienes y servicios con valor económico en el mercado); el 2,3% realiza actividades de autoconsumo (producción de bienes primarios para el consumo para el hogar) y el 4,3% se dedica a actividades domésticas intensas (limpieza, cocina, arreglos en el hogar, cuidado de familiares, etc.) (INDEC, 2017).

Por otro lugar, la tasa de escolarización en Argentina es del 79,14%, el 15,6% (1,67 millones) se encuentran en el nivel inicial; el 40,3% (4,33 millones) en la primaria; el 35,5% (3,81 millones) en la secundaria y un 8,5% (0,91 millones) en el nivel superior no universitario siendo la tasa de analfabetismo aproximadamente del 1,9% (204.440 mil). Por lo que, si sumamos la cantidad de niños que trabajan, más los analfabetos, todos ellos totalizan 1,2 millones de niños (2,71% de la población del país) que se encuentran en una situación de vulnerabilidad y desigualdad para ser formados adecuadamente. Además, si se tiene en cuenta el crecimiento poblacional, la Argentina contará con un total de 52,77 millones de habitantes para el año 2040 y aproximadamente 1,43 millones de estos niños en esas condiciones (Cámara Argentina de Comercio y Servicios, 2018) (Observatorio Argentinos por la educación, 2018).

Concluyendo, se ha determinado que el trabajo infantil se incrementa a medida que aumenta la edad, se registra un 5,9% para niños entre 5 a 13 años, 16,9% entre los 14 y 15 años y 31% entrelos 16 a 17 años. Datos y hechos que indican que, el trabajo seguirá creciendo, generando tensión entre la vida del niño y el término de sus estudios, la propensión al trabajo continuará segmentada y a medida que decrece la edad y se prolonga la estructura social actual, serán peores las condiciones laborales, menos protegidas y habrá mayor trabajo infantil forzoso (Unicef, 2016).

Los desafíos a esta gran problemática y fenómeno social consistirán en: actualizar la normativa para una mejor fiscalización del trabajo infantil y la protección social de los mismos; expandir la cobertura de los sistemas no contributivos; elaborar estrategias para incrementar la permanencia en la escuela y la retención, evitando el desgranamiento, y asumiendo por parte del Estado el costo que implica evitar el ingreso prematuro al sistema laboral; disponiendo de datos e información más detallada sobre trabajo infantil, en forma periódica y sistemática que formen parte de la agenda y políticas de estado (OIT, 2015).

Por el Dr. Claudio Larrea,  Rector de la Universidad Católica de Cuyo.

 

FUENTE: https://www.diariodecuyo.com.ar/columnasdeopinion/Entre-el-trabajo-y-laeducacion-infantil-20181022-0087.html